III Ruta Clásica Costa Da Morte

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Los 26 vehículos inscritos pudieron disfrutar de los increíbles paisajes que componen esta ruta de 147 kilómetros por la Costa Da Morte, todo bajo la organización del Club Clásicos Arteixo Os Brozos.

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26 julio, Coruña

Amanecía un domingo especial, en el que tras mucho trabajo por “Pantani”, el responsable de la organización de esta ruta y miembro de la directiva del Club Clásicos Arteixo Os Brozos, se vería recompensado un día inolvidable en nuestras retinas.

Mientras me dirigía hacia el paseo marítimo de la ría de O Burgo -localidad del Ayuntamiento de Culleredo- limítrofe con el de Coruña, la sangre de mis venas se agitaba por la esperanza de que todo el esfuerzo empleado en la consecución de la “III Ruta Clásica Costa Da Morte” tuviese su merecida recompensa de gratitud y disfrute por parte de los aguerridos conductores de los vehículos clásicos participantes.

Al llegar al punto de inicio para los preparativos, una niebla matutina sobre la ría nos esperaba dándole un halo mágico a la recepción y bienvenida de los participantes, pero pronto dicho velo se disipó y aventuró el gran día que nos esperaba, un día despejado con una gran ruta de 147 km, con la mayoría de su recorrido por serpenteantes carreteras secundarias junto al Océano Atlántico, disfrutando de increíbles vistas y con una agradable temperatura de 24 ºC. En la ruta tuvieron cabida distintas monturas clásicas, en las que sus orgullosos jinetes y acompañantes esperaban con interés la salida de la comitiva a las 10 am. Desde dicho enclave de la ría tuvo lugar el comienzo de la ruta, junto a un puente romano que en otra época fue punto importante de acceso a la villa de O Burgo. Una de estas monturas, impaciente por demostrar su bravura, era un Ford Thunderbird de 1957, oyéndose los bufidos de sus enormes caballos ocultos bajo su capó en V8, el cual destellaba por los brillos de sus cromados.

Otros caballos de hierro también bufaban, ansiosos por comenzar la aventura, y entre ellos nos encontramos con unidades como un Simca Ariane SC de 1963, un precioso Chevy Corvair Monza rojo de 1964, un Morris 1100, un Nissan Silvia Gran Prix majestuoso y blanco, otros descapotados sintiendo la leve brisa marina como un Escort 1.6 XR3 Cabrio, un Golf mk1 Cabrio o el VW Escarabajo. No podemos olvidarnos de nuestro viajero más lejano, que con su Toyota Celica 2000 GT, llegando desde más allá de las tierras del Bierzo, en Ponferrada, para disfrutar por primera vez de la Costa Da Morte, su gente amable, sus buenas viandas, y sus paisajes increíbles realizando en total casi 700 Km en su periplo.

Otros, llegando hasta un total de 26 vehículos y 55 participantes, como los Mini, Renault 7, VW Scirocco mk2, Seat 124 y Panda, BMW E30 323i, o el propio “Pancar” (un Ford Fiesta mk1 blanco de 1977) del organizador, vendrían desde cercanas tierras para vivir una aventura alejada del stress vivido hace unos meses con la pandemia del Covid-19. Por ello, el organizador se empeñó, tras dos años de sequía de esta ruta de creación propia debido a causas familiares y laborales, en que nuestros clásicos y sus conductores se merecían una válvula de escape en este mundo loco, y se merecían celebrar la tercera edición de la misma a pesar del trabajo añadido por la situación actual. Ante la administración de la Xunta de Galicia y sus organismos, se fueron cumpliendo cada uno de los ingentes requisitos documentales que ésta demandaba inevitablemente por medidas preventivas, obteniéndose favorablemente los diversos informes que ésta requirió a los 9 ayuntamientos de paso del recorrido por la provincia de Coruña, así como informe favorable de la DGT. De hecho, se redactó por este Club incluso un “Protocolo Específico Preventivo frente al Covid-19” de obligada aplicación y uso durante la realización de la ruta por sus participantes, además de aplicarse la vigente normativa estatal y comunitaria respecto a “eventos populares”, y medidas preventivas frente al contagio. Y es que esto, a pesar de que no nos permita respirar como antes, nunca mejor dicho, será nuestro nuevo modo de vida por unos años mientras no mejore la situación mundial y queramos seguir disfrutando de nuestros clásicos y no dejarlos olvidados en un lúgubre rincón de nuestro garaje, como a veces los políticos parecen hacer con nuestros queridos abuelos.

Tener un clásico hoy es sinónimo de disfrute y cuidado por aquellos que amamos nuestro patrimonio automovilístico. Hoy nos llaman locos, mañana nos llamarán héroes por rescatarlos. Descripción de la ruta: Nuestra ruta comienza su periplo con una desafortunada fuga en el manguito de entrada de gasolina en el carburador en el vehículo VW Golf GTI mk2 de uno de nuestros participantes. Tras la ayuda de Rafa, miembro de la directiva de nuestro Club, en el garaje-taller de su casa donde juntos hemos creado motores, nuestro participante, un tiempo más tarde, puede reemprender marcha y alcanzarnos ya en ruta.

Tras la salida pausada y reagrupada con la Policía Local de Culleredo como escolta de nuestra comitiva, hasta la cabecera del aeropuerto de Alvedro en A Coruña, seguimos por diversas carreteras interiores de trazado sinuoso hasta el Polígono de Sabón en el Ayuntamiento de Arteixo, conocido porque ubica el mayor imperio textil del mundo (Inditex), siendo regulado el tráfico a nuestro paso en dicho ayuntamiento por su eficiente policía local. Seguidamente nos dirigimos al primero de los hermosos enclaves de nuestra costa, la Playa de Barrañán, para luego, entre carreteras que cruzan bosques de pinos y pequeñas aldeas, acercarnos al pueblo de Caión, en una península que se adentra en el mar, como lo hace A Coruña.

Desde Caión hasta la Playa de Razo, nuestros ojos no dejan de moverse inquietamente captando las increíbles vistas de pequeños recovecos junto al mar, por los que pasamos a cercanos metros, como el Puerto de Sorrizo. Desde Razo, famosa por sus cristalinas aguas y la bandera azul de su playa, nos dirigimos ya rumbo hacia la villa de Malpica de Bergantiños, donde tendremos el privilegio de ser escoltados por su Policía Local, recorriendo el puerto de la misma y haciendo disfrutar a los lugareños del paso de nuestros clásicos, gracias al aviso de las sirenas de sus vehículos policiales. Sin pausa pero sin prisa, recibiendo saludos y palmas por doquier, alcanzamos el Cabo San Adrián con su Ermita, lugar de paisaje impactante, puesto que nos permite a nuestra derecha disfrutar del pueblo de Malpica dejando a nuestra izquierda la majestuosa vista de las Islas Sisargas.

Después de realizar esta merecida parada en el camino para disfrutar de la belleza del paisaje y poder intercambiar opiniones sobre nuestros clásicos, emprendemos nuevamente marcha dirección Ponteceso, villa donde tuvo lugar la residencia del escritor y poeta gallego Eduardo Pondal, en la que se dejó persuadir por los encantadores paisajes que rodean al río Anllóns y la desembocadura del mismo en las marismas previas al Océano Atlántico, un lugar de increíble belleza natural para el senderismo.

Ahora por serpenteantes carreteras interiores bajo frondosos árboles, llegamos a la Villa de Laxe, famosa por ser, entre otras características, la villa y los lugareños en los que está ambientada la serie televisiva gallega “Mareas Vivas”.

Desde aquí, para este organizador, viene el tramo más hermoso que se pudo esculpir en nuestra tierra. Se trata del tramo entre Laxe, Camelle y Arou. Tras salir de Laxe, pasando por su playa y su puerto pesquero, nos dirigimos hacia la playa de Traba, una zona idílica para los amantes del Sol, las olas, el surf y las auto-caravanas. Se trata de una playa orientada al Atlántico con dunas y una laguna interior, que posee un paseo perimetral en madera que forma parte del itinerario de rutas de senderismo homologadas en Galicia.

Desde aquí retomaremos una vía más principal para llegar a Ponte de Porto, para inmediatamente desviarnos hacia Camelle, lugar mariñeiro por excelencia, donde vivía el anacoreta conocido como MAN (Manfred Gnädinger, 1936-2002) que fue el primer fallecido (por tristeza) tras el chapapote ocasionado por el encallamiento y hundimiento del petrolero “Prestige”. Este curioso personaje, alemán de origen, se quedó en Galicia por amor y cuando éste se frustró, su cabeza perdió el norte y decidió vivir en este maravilloso enclave, donde nos dejó esculturas realizadas con piedras y argamasa, fabricadas por sus manos, que eran policromadas y que el mar ha ido borrando por su bravura y por los efectos de la marea negra del Prestige, quedando sólo algunos vestigios de la que fue su gran obra de artesanía. Bordeando la costa en una graciosa carreterita de tercer orden, tenemos el placer de disfrutar de la belleza del mar y la tierra en su casamiento, viviendo la unión de ambos elementos en un majestuoso día de verano pletórico de luz, hasta llegar al cercano pueblo de Arou, con su pequeña playa que también disfruta de una merecida bandera azul. Aquí nuestros estómagos ya empiezan a rugir recordándonos que estamos cerca de la hora de comer. Unos 30 minutos más y llegaremos al pueblo de Xaviña, no sin antes dejar a nuestras espaldas pequeños pueblos marineros contemplados desde lo alto de la colina.

En el restaurante de nuestro amigo José Manuel, gerente de Parrillada Rojo, disfrutaremos de unos manjares como unos longueirones de Fisterra frescos a la plancha y de segundo una exquisita carne de jarrete de ternera. Para sorpresa de todos, incluido el propio Pantani, nos tenía preparado un regalo sorpresa, todo un detalle: disfrutar de un entremés a base de Percebes, ni más ni menos. ¡Grande José, muy grande! Aquí disfrutamos tranquilamente de la comida y la sobremesa durante 3 horas, y durante el postre se produjo el sorteo de regalos de nuestros diversos patrocinadores.

Pero nuestra ruta no ha terminado todavía. Tras la comida, retomamos nuestras monturas y condujimos hacia el pueblo de Camariñas, conocido por sus encaixes de bolillos. Desde aquí, nos dirigimos al final de nuestra ruta, el majestuoso Faro de Cabo Vilán, primer faro importante construido en la zona de la Costa Da Morte para regular el tráfico marítimo que cruza el Atlántico por delante de nuestra costa gallega, para evitar que los barcos de mercancías u otros se acercasen en demasía a nuestros bajos y quedasen naufragados. Siempre se ha demostrado que “hay un gallego en la luna”, yo creo que hay siempre un gallego cerca de ti, y si nos visitas y respetas nuestra tierra y nuestra gente, no sólo te llevarás un amigo para toda la vida, sino que probablemente no te quieras marchar.

Como un grito a los que nos dirigen y a los amantes de verdad de los coches quiero decir que “Vivan los clásicos y aquellos que los mantienen vivos para recordarnos que lo antiguo, si se cuida, nos da ejemplos de belleza y mejor comportamiento que los vehículos actuales, por ser, a veces, poco más que electrodomésticos de uso diario”.

Jesús Díaz “Pantani”

Club Clásicos Arteixo Os Brozos

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1 comentario

  • Suso Diaz Martes, 29 Septiembre 2020 17:49 publicado por Suso Diaz

    Gracias a Jesús Diaz (Pantani) por esa formidable organización, que nos permitió disfrutar del día, los paisajes y gastronomía especiales. Añadiré la armonía reinante entre los participantes, en los que me incluyo con ese Twingo rojo (1ªclásica). Gracias. Suso Diaz

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