Lunes, 03 Abril 2017 15:31

El garage clásico de... Don Salvador Guzmán Macías

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La sociedad de consumo que ha convertido al mundo en un dominguero mercadillo, imponiendo como modelo humano la rápida compraventa de lo que en muy poco tiempo se convierte en obsoleto, antiguo y de poco valor, necesitando para constituirse y precisando para subsistir una acción que anime el ansia y la gula del consumismo, haciendo que, lo algunas veces inútil o innecesario, resulte duradero y haga desear su posesión, anestesiando con un bombardeo de publicidad lo infelices que seriamos, si no tenemos esa novedad, que promete ser la salvación de nuestra ansiada sed de felicidad.

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Cuando somos capaces de analizar y reaccionar a tal absurdo juego, siendo capaces de ser un poco más racionales, es cuando, pienso, podemos ser un poco más felices disfrutando con lo que tenemos, valorando y sublimando nuestro bienestar, dándole la importancia a las cosas que las tienen .

Y hablando de cosas importantes, no puede ser menos, la satisfacción de terminar un trabajo bien hecho, en el cual podamos regocijarnos, ya que parte de su vida útil dependerá de la pasión y el trabajo del que fuimos autores y forjadores de su historia, siendo este el caso de D. Salvador Guzmán Macías, poseedor de una envidiable colección de vehículos en un perfecto estado de conservación tras años de laborioso trabajo, abnegada dedicación y que hoy nos abre las puertas de su garaje clásico y por supuesto antiguo.

Primero que nada quiero pedir doblemente perdón una vez por lo que pudiera equivocarme y otra por lo que pudiera omitir, pues la amabilidad y cercanía del trato recibido por este Sr. dio pie alguna vez que otra, a relajarme oyendo su grata conversación y creyendo poder almacenar en mi memoria tantas historias sin necesidad de tomar nota, incluso su otra afición, el atletismo, que según me cuenta, ha participado en 49 maratones, en todos los niveles, local, insular, provincial, nacional e internacionales tan señeros como el de N.Y..  

El motivo de mi visita, o quizás mejor dicho el más importante motivo de querer hacer este reportaje, siempre ha sido, el poder conocer más de cerca, con mas precisión y de su propia boca, los avatares de su más preciada  pieza de colección, un más que centenario y glamuroso Hispano Suiza 8/10 torpedo, fabricado en Barcelona en 1914, con volante a la izquierda: adquirido en 1981 en el desaparecido museo Hernández Hermanos de la Orotava, restaurada la carrocería, maderas y cueros, en 1992 en Barcelona por Enrique Godó, ya que estaba en un estado ruinoso y terminada su mecánica por artesanos de la isla , incluidos sus faros de gas que funcionan con carburo al igual que el magneto de su encendido el cual se acciona por beo ,es difícil no quedar sorprendido ante esta vieja gloria que nos transporta al pasado después de cuatro años de arduo trabajo y constante mantenimiento.

Agradezco mucho a don Salvador el detallazo de poder disfrutar de un agradable paseo haciendo un recorrido por la zona a velocidad crucero, siendo  60kh. su máxima potencia de cuatro marchas, centenario sonido el de su motor que rompía cuellos a su paso, documentación, seguro e ITV al día, pues según su dueño el mejor museo, es disfrutarlo en la calle, paseos y exposiciones por calles y caminos de la isla ¡QUE LUJO, QUE EXPERIENCIA!.

Continuando con los antiguos, pasamos a un gabacho Citroen B/10 torpedo de 1925, con una interesante historia no solo por participar en varias ocasiones en el Rally internacional de coches de época Barcelona-Sitges, si no que originalmente fue matriculado en Tenerife (TF-1948) pero en plena guerra civil fue requisado como otros tantos y enviado a la península, rematriculandose en 1945 en Barcelona (B-72258 ); por casualidades de la vida esta historia llega a oídos de su actual propietario al localizar dicho vehículo, y no queriendo dejar pasar esta oportunidad lo adquiere en Barcelona y así recuperar parte de la historia automovilística de nuestra isla.

Destacar que aunque su restauración no fue tan laboriosa como el anterior, se utilizo la antigua técnica, ya casi o totalmente desaparecida, localmente llamada “ de babosa ”, que cosiste en: después de pintar, filetear diferentes partes de la carrocería a pulso y con una pluma de ave, solo puedo imaginar la concentración y destreza de los antiguos artesanos con sus manos a la obra, nunca mejor dicho.

Casi 21.000 unidades entre 1927 hasta 1930 se fabricaron del Fiat 520 berlina y este de 1928 es uno de los sobrevivientes, matriculado en 1929 y también rescatado del desaparecido museo anteriormente citado, con una interesante y aristocrática historia, pues prestó sus servicios muchos años en el monumento histórico, palacio de Nava (Joya de la arquitectura civil de Canarias, de finales del 1500, situado en la ciudad de la Laguna – Tenerife). También en un excelente estado de conservación y participante, como los anteriores, en importantes eventos de esta isla.

Continuando con los vehículos de cuatro ruedas, pero esta vez con clásicos y después de pasar por España, Francia e Italia nos adentramos en las más famosas de las estrellas, pues si hay alguna con cuatro ruedas, esa se llama Mercedes-Benz y dos de ellas ocupan una parte importante  de esta colección. Uno de ellos es un elegante  w-187 – 220-A Cabriolet de 1951 y rematriculado en el 2000 y otro no menos emblemático, como lo puede ser un pagoda 280 SL, que vino de vacaciones desde Alemania con sus antiguos dueños a la isla para quedarse y ser  rematriculado en 1981.

Aunque al lado de tantas antiguas joyas, otra más, relativamente joven y Británica, es el Jaguar XJS 3.6 coupe 6cl. de 1988 comprado originalmente por su actual propietario y usado como coche de diario también digno de presentarse en cualquier exposición por su original estado de conservación.

Como simpática anécdota entre tantos dinosaurios y para terminar con los coches, o empezar con las motos, nos vamos ahora con un espartano micro coche de motor de dos tiempos, diseñado por uno de los hijos del fabricante de la famosa moto Vespa (Enrico) producido en por el fabricante francés Acma en Fourchambault  con licencia de  empresa Italiana Piaggio, luego absorbida por Fiat fabricado entre 1958 y 1961, este Vespa 400 en particular se matriculo en enero de 1960, rescatado a tiempo y recién resucitado con una restauración integral. Al margen de complementar esta ecléctica colección, fue adquirido originalmente para poderlo disfrutar con sus nietos, siendo el perfecto juguete para divertirse, compartir y trasmitir a su familia esta sana afición.

Ahora le toca a las motocicletas, y empezaremos por una también más que centenaria campeona del mundo en los albores del siglo pasado, se trata de una original Terrot Dijon de 1912, producto del fabricante francés del mismo nombre que dio el salto del pedal de la bicicleta al motor sellado de esta extraña motorette, restaurada hace algunos años y conservada hasta el último detalle.

Continuamos con una Británica BSA L-28 - 3.6 de 4 tiempos con sidecar, fabricada en 1928, en perfecto estado de conservación, hasta la última de sus pegatinas.

Siguiendo por orden de antigüedad, le toca ahora a otra Británica y legendaria Norton T18 500cc, modelo que se fabrico con algunos cambios hasta después de la 2ª Guerra mundial con más de 100.000 unidades fabricadas, matriculada en Castellón en 1944; marca resucitada en 2008 por el empresario Stuar Garner que compro los derechos de la marca y relanzar el modelo Commando.

Una señera marca como la Americana Harley Davidson, en este caso el modelo WLA fabricado en 1941 y usado por el ejercito USA en la 2ª contienda mundial, envidia sana de aficionados a estas maquinas, haría llorar a más de uno al ver esta leyenda como recién salida de fábrica.

Otro emblemático elemento de este garaje con matrícula TF-44514 y motor 500 cc. es la Triumph, otra legendaria marca Británica que no podía faltar en el ávido gusto del Sr. Guzmán .

He dejado para el final el santo grial para este coleccionista, una pieza que guarda celosamente, no precisamente en su garaje, sino en un privilegiado lugar, tal si fuera – y creo que lo es – una obra de arte que expone en el salón de su casa, pues hablamos de una mítica Indian Sport Scout de 1936, lista para pasear disfrutando del paisaje donde no se oigan los gimoteos de admiración de los aficionados a estas cosas.

Siento mucho no detallar mas técnicamente todos y cada uno de los vehículos aquí descritos, pues para eso – pienso – hay libros y eruditos en la materia, a los cuales mis conocimientos serian tan básicos como los más básicos, mi propósito al margen de mi afición, al hacer estos humildes trabajos pretende, poder contar  historias, anécdotas de  amor y pasión que une al hombre con sus maquina y no quedar en el olvido tantas y tantas experiencias  que han marcado nuestras vidas, pues considero que el coche, nuestros coches al margen de servirnos como elemento de transporte, lo cual ha sido su finalidad, se ha convertido en símbolo de nuestra popular libertad de movimiento, formando parte fundamental de nuestras actividades familiares en torno de ellos y como tal recuerdos memorables compartidos.

Aprovecho también para agradecer a Don Salvador Guzmán Macías su amable conversación, su sincera disposición en compartir con todos los aficionados su excelente y cuidada colección de vehículos.

 

TEXTO Y FOTOS: Lorenzo Suárez Dorta

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Modificado por última vez en Lunes, 03 Abril 2017 15:56

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