IV Rally de Centenarios FEVA

Durante el segundo fin de semana de junio, del 13 al 15, la villa soriana de El Burgo de Osma volvió a convertirse en la capital del automóvil centenario con la celebración del IV Rally de Centenarios organizado por la Federación Española de Vehículos Antiguos (FEVA). Más de medio centenar de vehículos históricos, algunos de ellos auténticas piezas de museo, recorrieron las carreteras sorianas en un encuentro que, edición tras edición, continúa creciendo hasta consolidarse como una de las citas más importantes del calendario dedicado a los vehículos más antiguos.
Nacido con el objetivo de devolver a la carretera aquellos automóviles y motocicletas que, por su antigüedad, rara vez abandonan museos o colecciones privadas, el rally volvió a demostrar que estas máquinas siguen plenamente vivas cuando encuentran el entorno adecuado para disfrutar de ellas.

La dimensión internacional del evento, este año abierto a participantes extranjeros, quedó patente con la presencia de vehículos pilotados por ciudadanos británicos, portugueses y alemanes. Especialmente destacable fue la expedición británica, cuyos 6 participantes llegaron en marcha conduciendo desde lugares tan lejanos como Glasgow, recorriendo cientos de kilómetros al volante de sus centenarios automóviles. Una aventura promovida por el soriano afincado en Gran Bretaña Jorge Oliva, quien aprovechó el viaje para recaudar fondos destinados a la lucha contra el cáncer, aportando además un componente solidario al encuentro.
El respaldo institucional continúa creciendo. Representantes de la Dirección General de Tráfico, de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, de la Diputación Provincial de Soria, de las Cortes de Castilla y León y de los ayuntamientos implicados acompañaron a los participantes durante el fin de semana, mostrando su apoyo a un evento que contribuye tanto a la conservación del patrimonio automovilístico como a la promoción turística de la provincia.

El nivel de los vehículos reunidos fue, una vez más, excepcional. Entre ellos destacaban dos Hispano-Suiza, dos Rolls-Royce, un Bugatti Tipo 23, un Sunbeam Coupe de L'Auto, un Amilcar CGSS, un Renault Tipo G de 1902 —el automóvil más antiguo del rally—, además de modelos tan singulares como un Brush Runabout, Le Zèbre, Auburn, Talbot, Delage, Darmont, Oakland, Citroën o Chevrolet. Como ya es tradición, una nutrida representación de Ford T volvió a convertirse en uno de los grandes protagonistas del encuentro gracias a la enorme variedad de carrocerías y configuraciones presentes.
Las motocicletas, aunque menos numerosas debido a algunas bajas de última hora, ofrecieron igualmente un magnífico nivel de representación con modelos Douglas, BSA con sidecar de mimbre, ABC, Triumph y Motosacoche.

La actividad comenzó el viernes con la recepción de participantes y continuó el sábado por la mañana con la salida desde el parque cerrado instalado en la Plaza de Toros hacia la Plaza de la Catedral de El Burgo de Osma, donde tuvo lugar la bienvenida oficial y las últimas indicaciones antes del recorrido.
Pensando en las diferentes prestaciones de los vehículos participantes, la organización diseñó dos itinerarios hacia Berlanga de Duero: uno corto, de unos treinta kilómetros y prácticamente llano, y otro de cerca de ochenta kilómetros con mayores desniveles y un recorrido mucho más exigente. Esta fórmula permitió que cada participante eligiera el desafío más adecuado para su vehículo, mientras los más aventureros pudieron poner a prueba tanto las mecánicas centenarias como su habilidad al volante.

Tras la llegada a Berlanga de Duero, los vehículos quedaron expuestos en la Plaza del Mercado mientras sus ocupantes disfrutaban de un almuerzo en Casa Vallecas. La estampa del parque cerrado convirtió durante varias horas el centro histórico en un auténtico museo del automóvil al aire libre, despertando el interés de numerosos visitantes.
Ya por la tarde, los vehículos regresaron a El Burgo de Osma, donde sus propietarios cambiaron la ropa de conducción por elegantes trajes de época para participar en uno de los momentos más vistosos del fin de semana: el tradicional Concurso de Elegancia. El desfile volvió a demostrar que el patrimonio automovilístico y la ambientación histórica forman una combinación inseparable.

La jornada culminó con la cena de gala celebrada en el Hotel Castilla Termal, durante la cual se entregaron los distintos galardones. FEVA quiso reconocer especialmente a las familias que mantienen viva la afición generación tras generación, premiando la participación conjunta de padres e hijos, abuelos y nietos o tíos y sobrinos. Un gesto que refleja el relevo generacional que vive el vehículo histórico, cada vez con mayor presencia de jóvenes conductores y también de mujeres al volante, que en esta edición alcanzaron cinco participantes.
Entre los premios especiales destacaron el Bugatti Tipo 23 como vehículo más deportivo, el Delahaye Tipo 32 como mejor conservado, los escoceses Neil y Muriel Elford como participantes llegados desde mayor distancia con su Ford T procedente de Glasgow, Alba Gamón como conductora más joven y el portugués Ricardo Correia de Barros por su tenacidad, al completar buena parte del recorrido con su Unic bicilíndrico de 1909 funcionando únicamente con uno de sus cilindros. El Concurso de Elegancia coronó a Ignacio Rivacoba en la categoría de automóviles y a Julián Sesma en motocicletas con la Douglas de 1914.

El domingo llevó a los participantes hasta uno de los grandes emblemas naturales de la provincia: el Cañón del Río Lobos. Muchos aprovecharon la oportunidad para ascender al mirador de la Galiana y contemplar uno de los paisajes más espectaculares de Castilla y León, mientras algunos decidieron afrontar con sus propios vehículos la exigente carretera de acceso, añadiendo un nuevo reto a la experiencia.
Posteriormente, una nueva ruta condujo a la caravana hasta el restaurante para celebrar la comida de clausura. Allí comenzaron las despedidas para muchos de los participantes internacionales, mientras quienes aún disponían de tiempo prolongaron la experiencia con una visita al Castillo de Gormaz, la mayor fortaleza califal de Europa. El lunes, un reducido grupo puso el broche final al encuentro con una última ruta hasta Peñaranda de Duero.

La organización, encabezada por la Comisión de Eventos de FEVA, expresó su plena satisfacción por el desarrollo de una edición que confirma la consolidación definitiva del Rally de Centenarios. Su presidente, Enrique Castells, destacó el excelente ambiente vivido durante todo el fin de semana, mientras que el presidente de FEVA, Raúl Aranda, subrayó la importancia de un evento que no solo sitúa a Soria en el panorama internacional del vehículo histórico, sino que permite que más de medio centenar de automóviles centenarios vuelvan a recorrer las carreteras para las que fueron construidos hace más de un siglo.

Con cuatro ediciones celebradas y un prestigio creciente dentro y fuera de España, el Rally de Centenarios demuestra que conservar el patrimonio histórico no consiste únicamente en exponerlo, sino también en mantenerlo vivo. Ese sigue siendo el verdadero espíritu de un encuentro que aspira a continuar creciendo y que merece el respaldo de instituciones, patrocinadores y aficionados para asegurar su futuro.



























