Aniversarios Moto Club Indianos 2021: V Rally del Norte y X Rally de Colombres

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Con la resaca de dos semanas intensas de motociclismo clásico, es momento de poner en orden las ideas y repasar lo que han dado de sí los eventos de este extraño 2021

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Cuando todo parecía perdido y nos mentalizábamos para continuar con los preparativos de unos modestos Rallies, de forma totalmente imprevista llegó la tan esperada noticia. Luz verde para los eventos deportivos al aire libre y fin de restricciones, ya que el Principado declaraba la pandemia controlada. Qué alegría y qué poco margen para planearlo todo. Por suerte la maquinaria que el Moto Club Indianos ha ido perfeccionando en estos diez años, sigue funcionando a la perfección y con redobladas fuerzas e ilusión afrontó el desafío con más ganas que nunca.

Nuestro primer Rally, el denominado Rally del Norte de España, llegaba a su quinta edición y para esta fecha tan señalada desplegamos una serie de novedades que hicieron las delicias del numeroso grupo de entusiastas que decidieron acompañarnos. En primer lugar, ampliamos la oferta hotelera, para adecuarnos a los gustos y bolsillos de todos. Así, además de nuestro centro de operaciones en el fantástico Parador Nacional Monasterio de Corias, en Cangas de Narcea, que para quién no lo sepa, está considerado el mejor Hotel Rural de España, teníamos una acogedora alternativa en el Hotel La Casilla, situado a pocos kilómetros y en el que estuvimos muy a gusto disfrutando de sus instalaciones y su sorprendente cocina.

El Rally comenzó como es habitual en Colombres, sede del Moto Club Indianos, donde se realizaron las inscripciones y se repartió la bolsa de bienvenida que este año incluía un chaleco reflectante conmemorativo que portaremos con orgullo todo el año. Dorsales, camiseta, placas de recuerdo y rutómetros, que, por primera vez, incluían códigos QR para tener la ruta en nuestros teléfonos móviles. Esto ha resultado de gran ayuda y ha sido muy bien acogido por todos. Para los más tradicionales seguir las indicaciones es sencillísimo ya que además de las hojas de ruta el recorrido se señaliza diariamente por lo que la navegación es para todo tipo de desorientados.

El martes 28 de septiembre, el numeroso grupo de entusiastas salía rumbo a occidente por una nueva ruta que haría las delicias de todos y pondría a prueba a mecánicas y cuerpos por igual. Un largo recorrido, atravesando el norte de León, que combinó a la perfección los puertos de San Glorio en Cantabria y Leitariegos en Asturias con las amplias y rápidas carreteras leonesas y sus paisajes abiertos, desde el majestuoso embalse de Riaño hasta los verdes valles de Laciana. Mencionar especialmente a las pequeñas cilindradas que completaron la dura prueba con matrícula de honor y a sus bravos pilotos que soportaron la dureza de la prueba con la veteranía y buen hacer motociclista que caracteriza a nuestros participantes.

Por delante, cuatro rutas para explorar a fondo los paisajes del occidente asturiano que han agradado y de qué manera a todos. Comenzamos con un segundo día recorriendo puertos de montaña y visitando el centro de interpretación del Bosque de Muniellos y el Santuario del Acebo. Un recorrido corto para recuperar fuerzas y disfrutar de tiempo para charlar y admirar las motos de otros participantes. Qué sensación tan estupenda volver a sentirse vivo haciendo lo que más nos gusta.

Y de la montaña al mar, para visitar por primera vez en este evento el encantador pueblo de Castropol a orillas de la Ría del Eo para disfrutar de la comida que se prepara en cada ruta y que incluye todo tipo de aperitivos y donde la plancha trabaja a pleno rendimiento para ofrecer comida caliente a estos bravos pilotos. Este aspecto es uno de los más cuidados por el Moto Club y que recibe siempre felicitaciones por parte de todos.

La cuarta ruta nos conduce de nuevo a la costa, para lo cual, es imprescindible recorrer puertos de montaña tanto a la ida como al regreso, así pues, el menú es de lo más completo. En esta ocasión visitamos la Villa Blanca (Luarca) y a continuación disfrutamos de la comida en Puerto de Vega una preciosa y tranquila villa marinera. Comer una fabada asturiana junto al mar y bajo un agradable sol de octubre fue espectacular.

Para nuestra última salida en el occidente qué mejor que el Parque Natural de Somiedo, incluyendo la subida a la mítica Farrapona para contemplar los Lagos de Saliencia. Esta parte de la provincia tiene un atractivo especial y las solitarias carreteras carentes de rotondas y semáforos son un paraíso motero sin comparación. Así nos lo confirmaron en sus comentarios todos los que han querido venir a celebrar con nosotros este ya fuertemente consolidado evento.

Muchos kilómetros en pocos días hacen que las mecánicas de estas venerables ancianas se resientan y es tradición pasar las tardes, cerveza en mano, en el parking de los hoteles reparando y ayudando a otros a estar listos para el siguiente día. La furgoneta de apoyo y rescate regresa al hotel con los “cadáveres” en el “remolque de la vergüenza”. Aquí la camaradería motorista sigue viva y regalar piezas o perder dos horas de tu descanso ayudando al prójimo es una satisfacción personal que crea lazos de amistad que perduran por muchos años. Para muchos este evento es la ocasión de reunirse con los amigos de manera regular y creerme si os digo que este año ha sido la mejor de las terapias de grupo.

El tiempo vuela cuando se disfruta y es momento de regresar a Colombres. La meteorología no es muy buena, por lo que se decide cambiar la ruta y optar por la mejor alternativa. Todo un acierto que nos facilitó el retorno cruzando Asturias sin mojarnos y con agradables temperaturas. Por el camino pudimos disfrutar del Arte Pre Románico y de una comida junto al mar en la magnífica playa de Rodiles.

Llegar al “cuartel general” el Restaurante La Parra y ver su parking lleno de clásicas haciendo la inscripción para el décimo Rally de Colombres fue una inyección de vida que no tengo palabras para describiros. Las emociones estaban a flor de piel y cada reencuentro se convertía en una mezcla de risas y alguna que otra lágrima de emoción. Esta prueba que hemos pasado ha sido dura y volverse a encontrar con viejos amigos y poder disfrutar de la vida y la afición nuevamente es algo más allá de todo adjetivo de mi vocabulario. El mundo de la moto clásica es muy diferente al de la moto moderna, aquí la moto se vive con la pasión de la veteranía, las personas cuentan más que las máquinas y las historias compartidas y las cicatrices no entienden de redes sociales ni de números. Un lenguaje internacional compartido por ingleses, franceses, holandeses y españoles, por citar los más numerosos, que, a pesar de la barrera idiomática, logra transmitir las más complejas emociones con una mirada.

Reunidos todos en la mítica plaza de Colombres el día 4 de octubre comenzamos la semana de rutas diarias con una afluencia que nos ha sorprendido y que hace que nuestro aniversario sea muy especial. Estamos en Picos de Europa y para apreciar bien el paisaje nos dirigimos a Tresviso un pueblo de encanto especial en plena montaña. Como segunda salida nada mejor que visitar el famoso pueblo de Fuente Dé con parada en Potes y subida al Monasterio de Liébana como no podía ser de otro modo. Continuamos el Rally y como tercer recorrido nos vamos a la costa para visitar una de las joyas asturianas, la inigualable villa marinera de Lastres y sus empinadas calles con el marco de la Sierra del Sueve de fondo. El tiempo está siendo excelente y los ánimos están muy altos, a pesar de los muchos kilómetros acumulados la perspectiva de la ruta de hoy que nos llevará por tierras palentinas nos invita a seguir rodando y disfrutando.

Esta noche celebraremos una cena tipo espicha en el exterior de La Parra donde todos los participantes nos reuniremos para pasar una velada de confraternización. El Rally de Colombres se caracteriza por la gran oferta hotelera y es esta noche en la que todos los grupos diseminados por los hoteles se reúnen al mismo tiempo en el mismo lugar.

El viernes comienza con la salida de la prueba reina del Rally, Las 300 millas de Colombres. Una prueba de resistencia que ha contado con una gran participación este año y en la que máquina y piloto son llevados al límite. Más de 500 kilómetros en estas motos y estas carreteras es una dura prueba para la cual hay que salir a las ocho de la mañana y dedicar el día entero. Una reunión previa la noche anterior informa a los participantes del nuevo formato del evento en el que se han eliminado los puntos de control por pruebas fotográficas del paso por las diferentes partes del recorrido, dando de esta manera a los pilotos más tiempo para realizar la prueba sin la presión de horarios. Quienes la han realizado han estado de acuerdo que este sistema es mucho mejor y los elogios por el recorrido han sido unánimes.

A las diez de la mañana la ruta diaria es hoy también especial con 300 kilómetros de disfrute y una visita muy interesante en Burgos, la preciosa pedanía de Orbaneja del Castillo con su impresionante cascada y su trazado empedrado rodeado por el impresionante paisaje que la abraza. El ambiente en la comida era algo digno de ver todas esas preciosas motos bajo la sombra de la arboleda y el animado ambiente de camaradería que se respiraba.

Todo listo para el fin de semana. Comienza el espectáculo. El sábado, día grande del evento comenzamos con la ruta diaria con salida a las diez de la mañana, como es habitual, que nos llevará a un recorrido ligero en el que visitaremos el Mirador del Naranjo de Bulnes para volver pronto a la plaza de Colombres y disfrutar de la Subida Bustio-Colombres 12+1 que cumple este año su octava edición y que ha resultado un bonito espectáculo que debemos agradecer al buen hacer de “Tino” Cobo, quién ha logrado organizar todo en tiempo record. Todo un lujo volver a escuchar el atronador sonido de los escapes libres subiendo gas a fondo hacia Colombres. Un año más hemos tenido el honor de tener con nosotros a la leyenda del motociclismo nacional César Gracia abriendo la carrera. A sus ochenta y tantos años nos ha dado una lección de entusiasmo a todos. Creo que jamás olvidaré sus palabras una vez terminada la carrera: “se me ha hecho muy corta, me habría gustado haber seguido dando gas”. Este año no se ha cronometrado y por tanto no hay lista de ganadores, aunque si atendemos a lo que los propios pilotos comentaban, se ha disfrutado mucho igualmente.

Es momento ahora de relajarnos y disfrutar de un rico potaje de garbanzos junto a las motos, hacerse fotos y escuchar un poco de música mezclada con el sonido de motores y de postre nos pasaremos por el noveno mercadillo de recambios para ver si hay algo que llevarnos a casa.

Llega el domingo, último día y también cargado de eventos. Ruta al Mirador de Santa Catalina, uno de los más impresionantes que conozco, para regresar a la plaza a disfrutar de una típica fabada de nuevo rodeados del mejor ambiente. Hoy tiene lugar el sexto Motocross clásico en el espectacular prado de La Cantera al que acudió numeroso público que disfrutó del espectáculo que nos ofrecieron los pilotos y que ha estado orquestado por Luis Antonio Bolado quien anunciaba su retirada como organizador y a quién deseamos convencer para que siga con nosotros, ya que nada sería igual sin su gran labor. Allí estuvieron un año más los campeones Titín Saiz y José Ángel Mendivil atentos a todo lo que acontecía, disfrutando como siempre con la joven mirada de quien ama este deporte.

Y para completar la oferta del día la carrera más entrañable de todas, la de los niños y niñas en sus correpasillos que llega ya a su sexta edición y nunca defrauda a quien se acerca a contemplar a estas promesas.

Es hora de las despedidas y nos vamos con una gran sonrisa bajo el casco y una sensación indescriptible, la de volver a vivir.

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