18 Concentración de Vehículos Clásicos en Miranda de Ebro
El 17 de mayo la Asociación Mirandesa de vehículos de época, en conmemoración de las fiestas patronales de San Juan del monte, celebró la 18ª Concentración de vehículos clásicos en Miranda de Ebro, provincia de Burgos.
Pese a coincidir con otras concentraciones de otras comunidades, alcanzó un variado elenco automotriz. Repartidos entre ciudades y rincones de España como: Logroño, Bilbao, Palencia e incluso Valladolid. Todos ellos promovidos por la curiosidad de disfrutar del ambiente Mirandés y su pasión por los automóviles de época.
El comienzo del día nos reúne en la Plaza del Mercadillo, en la calle Cantabria. Donde somos recibidos por miembros de la organización para rellenar nuestras inscripciones. Dato que he de destacar pues llegamos a la impresionante cifra de 103 participantes. Una vez que todos estábamos inscritos. Nos dirigimos, como es tradición en ésta concentración; hacia La laguna de San Juan del Monte. Ubicada en su homónimo monte, el monte San Juan; y lugar de celebración de dichas fiestas.
Entre bambalinas se bromeaba que no iban a tener espacio suficiente en el lugar de la primera parada para aparcar tantos coches. Pero al final nos acomodamos bien. Disfrutamos en aquel hermoso lugar en medio de la naturaleza de un buen refrigerio y volvimos a sobre el mediodía a la ciudad para exponer nuestros coches a los mirandeses.
He de mencionar que todo esto no podría ser posible sin la ayuda de los cuerpos de policía municipal y local que, aún teniendo un pequeño problema de logística imprevisto; supieron controlar la situación y guiarnos con seguridad a nuestros destinos. La zona donde escogieron para exponer no podría ser más mítica en la ciudad. La calle de la estación. Una de las calle principales de ocio de la ciudad.
Llenamos el aforo hasta tal punto que tuvimos que utilizar las calles colindantes para poder terminar de aparcar los coches por falta de espacio. La expectación de los Mirandeses fue plena. Miles de personas fueron a ver ese trocito de historia que tenían entre sus calles.
Los jóvenes y niños miraban con curiosidad y fascinación, los padres con alegría porque algunos modelos fueron sus acompañantes de críos a la escuela o sus primeros coches con los que se fueron de fiesta. Y los abuelos, los miraban con la nostalgia de saber que hubo una época donde los autos eran autenticas obras de arte sobre ruedas.
Al finalizar la exposición, la organización nos llevo a aquellos que quisieron quedarse con anterioridad a comer al restaurante El convento. En el casco antiguo de la ciudad. Fuimos servidos con platos típicos de dichas festividades y con sus vinos locales. Satisfaciendo los paladares de todos los comensales en general. Dando así por terminada la jornada. Todos nos despedimos con intenciones de volvernos a ver en próximas ediciones del evento.
Crónica escrita y fotos cedidas por Jorge Bandarra.












