Encuentro de Citroën 2CV, Dyane y derivados Casa de Uceda

Dicen que cuando hay ganas, ni la lluvia puede detener el rumbo de un buen plan. Y eso fue precisamente lo que ocurrió el pasado 10 de mayo en Casa de Uceda, cuando un grupo de aficionados del Citroën 2CV desafió al frío y al cielo encapotado para reunirse, celebrar la pasión por sus coches y compartir una jornada inolvidable.
El encuentro, convocado por el Club del 2CV de España con motivo del Día de la Campiña -que este año tuvo como escenario este encantador pueblo de la provincia de Guadalajara-, fue en principio cancelado por motivos meteorológicos. Pero el entusiasmo no se rinde fácilmente, y así, contra todo pronóstico, desde las 10 de la mañana comenzaron a llegar los primeros 2CV. Algunos venían desde lugares tan distantes como Gijón, Valencia o León. Una verdadera demostración de amor por este coche icónico y por la comunidad que lo rodea.

El recientemente inaugurado bar del pueblo se convirtió en un inesperado pero cálido refugio. Allí, entre cafés y charlas, comenzaron a forjarse nuevas amistades, risas y recuerdos. Luis María de Palacio, alma y motor del evento, recibió uno por uno a los asistentes —una treintena en total—, todos con la sonrisa puesta pese al mal tiempo. La comida se compartió en el mismo bar, en un ambiente rela- jado y familiar. Después, llegó el momento de visitar el taller-club de Luis, donde sus "joyas" mecánicas en proceso de restauración fueron la guinda del día. Para los aficionados, una experiencia casi religiosa.

Fue, en definitiva, un día feliz. Un día en el que la pasión superó a la lluvia, la camaradería venció al frío y el espíritu del 2CV volvió a recordarnos que lo importante no siempre es el destino, sino el viaje... y con quién lo compartes.
















































