Motor Show Fuenlabrada

30 mayo
A las once de la mañana el termómetro ya rozaba los 35 grados y el asfalto del nuevo Recinto Ferial de Fuenlabrada ardía de emoción. Bajo el sol, un niño observaba fascinado un Mustang rojo mientras, a pocos metros, un hombre de más de sesenta años fotografiaba un Bocanegra verde idéntico al que condujo su padre décadas atrás. Entre ambos había medio siglo de diferencia, pero compartían exactamente la misma mirada. Esa imagen resumió la primera edición del Motor Show Fuenlabrada: una jornada capaz de reunir generaciones enteras alrededor de una misma pasión.
Tras cinco años organizando concentraciones de vehículos clásicos, la Asociación Clásicos de Fuenlabrada decidió dar un paso adelante. El resultado fue una cita mucho más ambiciosa que convirtió el recinto ferial en un escaparate de historia y cultura del motor. Durante toda la jornada, cientos de visitantes recorrieron una exposición donde convivían motocicletas, camiones, tractores, clásicos y deportivos de última generación.

Los comentarios surgían de manera espontánea entre los asistentes. Los más veteranos se detenían ante algunos modelos recordando viajes y anécdotas familiares. “Mi padre tenía uno igual”, se escuchaba una y otra vez entre las filas de vehículos. Los más jóvenes, en cambio, levantaban sus teléfonos móviles para grabar los deportivos más espectaculares, soñando con sentarse algún día al volante de alguno de ellos.

Uno de los focos de atención fue el histórico autobús de la EMT, que recorrió el recinto durante toda la mañana transportando a visitantes que aprovechaban la oportunidad para viajar al pasado durante unos minutos. Tampoco pasó desapercibido el espacio de Sergio Sierra, piloto madrileño de karting en la categoría Senior X30. Su exposición de karts de competición atrajo especialmente a niños y adolescentes, muchos de los cuales permanecían observando cada detalle mientras preguntaban cómo es competir a nivel profesional. La nueva ubicación permitió ampliar la oferta de actividades. A los vehículos se sumaron puestos comerciales, clubes del motor, food trucks y un escenario que mantuvo la actividad constante. La música acompañó la jornada con las actuaciones de Al Límite, DeSingles y un divertido tributo a Elvis.

Javier Ayala, el alcalde de Fuenlabrada y parte de la corporación municipal se acercaron al evento a decir unas palabras a mediodía, en el momento de mayor afluencia de la concentración. La organización también otorgó un reconocimiento especial al alcalde, gran aficionado del motor.
Mientras tanto, los más pequeños encontraban su propio espacio entre castillos hinchables y un circuito de karts a pedales que registró colas permanentes durante buena parte del día. Familias enteras buscaban sombra mientras esperaban su turno, una imagen repetida en distintos rincones de un evento marcado por las altas temperaturas.

Porque si hubo un protagonista inesperado, además de los vehículos, fue el calor. Gorras, gafas de sol, sombrillas y botellas de agua se multiplicaron a medida que avanzaban las horas. Sin embargo, ni siquiera el intenso sol logró rebajar el ambiente festivo. Los participantes compartieron una paella organizada por la organización, intercambiaron historias y vivieron con pasión ese espíritu que suele surgir allí donde hay aficionados del motor.
La entrega de premios, los sorteos, los regalos y el dj de fin de fiesta pusieron el punto final a una jornada que dejó una sensación clara entre organizadores y asistentes: la apuesta por ampliar el formato ha funcionado. Motor Show Fuenlabrada no fue únicamente una concentración de vehículos. Fue un encuentro entre pasado y presente, historias compartidas y momentos que quedarán para siempre en el recuerdo.
Diana Caballero Navarro




















