VIII Xuntanza de Impala Galega: Pasión clásica sobre dos ruedas

El pasado 8 de marzo, Lalín volvió a llenarse del inconfundible sonido de los motores de dos tiempos, en un encuentro dedicado a una de las motocicletas más emblemáticas del motociclismo español: la Montesa Impala. Decenas de aficionados y propietarios de estos modelos clásicos se reunieron para celebrar la historia, la mecánica y la pasión que rodea a esta legendaria moto.

El evento, organizado por el Motoclube Veteranas de Deza, reunió a 75 participantes llegados desde distintos puntos de la geografía, muchos de ellos a los mandos de sus propias Impala. En total, 50 motocicletas Montesa Impala tomaron parte en la jornada, mostrando una gran variedad de versiones que forman parte de la historia de este modelo.

Entre las presentes se pudieron ver Impala Turismo, Comando, Sport, Kenya, Sport 250, Texas y USA 250, además de varias Impala 2 Rallye con su característico carenado, que llamaron especialmente la atención. También destacó la presencia de una Impala 2 de 125cc conducida por un joven de tan solo 17 años, demostrando que la pasión por estas motos clásicas también se transmite a las nuevas generaciones.

La actividad comenzó a primera hora de la mañana en la plaza de la iglesia de Lalín. Los participantes se dirigieron al Km0 de Lalín, desde el que se dio la salida a la ruta, las Impala comenzaron a rodar en un recorrido aproximado de 110 kilómetros, atravesando algunos de los paisajes más característicos de la comarca del Deza, carreteras repletas de curvas que serpentean entre montañas y valles. El sonido característico de sus motores y sus elegantes líneas clásicas no pasaron desapercibidos para vecinos y curiosos que se acercaban a ver pasar la caravana.

Los participantes llegaron de toda la geografía gallega, aunque también participaron impaleros procedentes de distintos puntos del país. Entre ellos destacaban los llegados desde Oviedo, Madrid, Toledo, Barcelona, Valencia o Murcia.

La ruta acabó en Lalín, donde el evento concluyó en el Hotel Pontiñas, celebrando la comida de confraternización, los asistentes degustaron el famoso cocido de Lalín. Como colofón se celebró un sorteo de premios, muchos donados por empresas de Lalín, así como por compañeros de otros encuentros y concentraciones a la Impala. Un gesto que refleja el fuerte espíritu de comunidad que existe entre los amantes de estas motocicletas.

El ambiente fue de auténtica camaradería, jóvenes y veteranos coincidieron en su admiración por una moto que, más de medio siglo después de su nacimiento, sigue despertando la misma ilusión. Se quiso mostrar un agradecimiento especial al Motoclube Veteranas de Deza por el trabajo realizado en la organización del evento, así como al Concello de Lalín, a las empresas colaboradoras y, por supuesto, a las familias, cuyo apoyo hace posible que encuentros como este sigan celebrándose y manteniendo viva la pasión por las Montesa Impala.

Este tipo de encuentros demuestran que la Montesa Impala no es solo una motocicleta clásica, sino una auténtica leyenda viva que continúa rodando por nuestras carreteras y manteniendo intacta la pasión de quienes la conducen y la conservan.
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