El museo de vehículos policiales

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El origen del Museo de Automoción de Policía Nacional se debe al interés de algunos agentes que, con paciencia y trabajo, conservaron vehículos, piezas y todo aquello que pudiera servir para mantener el recuerdo de los coches que la Institución ha utilizado en distintas épocas. Hoy en día, el museo cuenta con una importante colección de vehículos de todo tipo.

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En el pasado, la sociedad y el público entendían las obras de arte y existía cierto interés por los avances tecnológicos, pero no se podía acceder a ambos fenómenos porque eran parte de las colecciones privadas de aquellos que las podían obtener y conservar. En el siglo XIX se inició el fenómeno de los «salones de arte», estancias abiertas al público en las que se verificó el interés por ver y entender todo tipo de manifestaciones de aquello que fuese seña del avance social, artístico o industrial. En la actualidad, el público puede acceder a las obras de arte clásicas y de vanguardia, gracias a las exposiciones de los grandes museos y fundaciones y contactar con el avance de la tecnología a través de las diferentes máquinas y objetos que el hombre va inventando, como por ejemplo el automóvil y la motocicleta, máximos exponentes de los inicios de la sociedad tecnológica en la que nos hallamos inmersos. Una muestra del éxito de público y crítica radica en las exposiciones de autos clásicos y en la gran afluencia de visitantes que en España tienen los diversos e importantes salones y museos de automoción existentes, entre ellos, el excelente Museo del Área de Automoción de Policía Nacional.

ANTECEDENTES DEL MUSEO DE VEHÍCULOS POLICIALES

La Policía Nacional cuenta con un importante museo policial, en el que se encuentran recogidos y expuestos todo tipo de objetos, documentos y armamento relacionados con la trayectoria e historia de la Institución policial. Sus orígenes se remontan al año 1908, época en la que podemos situar el nacimiento de la Policía moderna. El primer antecedente documental del museo está fechado en 1925, cuando el entonces director de la Escuela de Policía Española, José Osuna Pineda, nombró conservador del centro a un profesor de Técnica Policial, Luis Gómara. Así quedó registrado el inicio del funcionamiento del museo, que tuvo en Madrid distintas ubicaciones; la última, en la calle Miguel Ángel, número 5.

Ese incipiente museo se ubicaba en una sala, en la que se acumulaban objetos, documentos, curiosidades y recuerdos de multitud de policías y un gran número de delincuentes. Hasta 1986 no se emplazó en unas instalaciones acordes a su importancia: las de la Escuela Nacional de Policía de Ávila, denominada entonces Escuela General de Policía. En la actualidad, el Museo de la Policía ocupa varias salas de las instalaciones abulenses, con una superficie dedicada a la exposición superior a los mil metros cuadrados. Desde sus inicios se procuró una estructura museística moderna, funcional y diáfana, que permitiese al público un recorrido por los diferentes objetos expuestos, desde armas a documentos, pasando por instrumentos de análisis o útiles de investigación. La colección se inició con poco más de doscientas piezas y actualmente ha multiplicado por diez esa cifra. Destacan innumerables recuerdos de muchos cuerpos de Policía, tanto españoles como extranjeros. También hay constancia del paso de las numerosas promociones de alumnos de todo tipo de instituciones que se formaron en Ávila. Además, cuenta con una gran variedad de armamento y objetos relacionados con importantes crímenes que conmovieron a los ciudadanos, instrumentos de técnica policial, material operativo, uniformes y aparatos de comunicación y transmisiones.

Hasta hace pocos años, no había mucho interés por incorporar los diversos y significativos automóviles y motocicletas utilizados en las tareas policiales al acervo histórico de la Institución, quizá porque no eran considerados elementos dignos de ser expuestos. Y, como ocurrió con la génesis de otros museos privados o institucionales, el Museo de Automóviles de la Policía Nacional debe sus inicios al empuje y la ilusión particular de algunos policías que tenían al automóvil o la motocicleta entre los elementos esenciales de su actividad y, motivados por su afición, se ocuparon de localizar los vehículos —en ocasiones, arrumbados en corrales y cocheras o abandonados en las calles—, ponerlos a resguardo, diagnosticar su proceso de restauración y buscar las piezas necesarias para devolverlos, prácticamente, a su estado original. Así, desde que a finales del siglo XX se constituyó el embrión de lo que hoy en día se puede considerar un museo, se fueron recogiendo en el depósito de vehículos usados piezas de gran interés para la Institución, hasta configurar una importante colección de motocicletas, coches, vehículos todoterreno, furgonetas, camiones, blindados de origen militar o incluso antiguos vehículos eléctricos.

VEHÍCULOS EXPUESTOS

El Museo de Automoción de la Policía Nacional no tiene ubicación fija. Se trata de una colección permanente de carácter itinerante, que posibilita que en cada rincón de España, con ocasión de diversos eventos en los que participa la Institución, se puedan contemplar las importantísimas piezas que la componen. Hay un gran número de vehículos de altísimo valor histórico, como son, entre otros, los que se puden ver en las siguientes páginas de este artículo.

RADIO-PATRULLA SEAT 1400 B

Fabricado por SEAT bajo licencia FIAT, fue el primer automóvil construido por la fábrica española en Barcelona y, además, el primer vehículo policial empleado con verdadera vocación de servicio público. Con él se inauguró la Sala del 091, desde donde —con los medios de entonces— se comenzaron a coordinar las llamadas de ayuda de la ciudadanía, dando respuesta con este vehículo y una dotación de dos agentes del Cuerpo de Policía Armada y un Inspector del Cuerpo General de Policía a los requerimientos del momento. El SEAT 1400 entró en servicio en 1955 y dejó de verse en las calles hace cincuenta años, en 1972.

TODOTERRENO LAND ROVER SANTANA

Fabricado en España, en la planta de Metalúrgica de Santa Ana radicada en Linares (Jaén), bajo licencia de la casa matriz británica, fue el primer vehículo todoterreno de la Institución. Con este modelo, la Policía española comienza a asumir labores de patrullaje por las calles de las ciudades, teniendo como misión principal labores de orden público. Su uso preferente fue como vehículo de mando de las antiguas banderas móviles en las manifestaciones de los años 60-70. Podría decirse que es el antecesor de las unidades de radio-patrulla. Entró en servicio en 1957 y dejó de emplearse en 1978.

RADIO-PATRULLA SEAT 1500

Con el paso del tiempo, aumenta la modernización tecnológica y de medios y se incorpora a la flota policial el vehículo insignia de la marca SEAT, el 1500, que reemplazó a los anteriores modelos en los años 60. Mantuvo la misma dotación e idéntica misión en cuanto a la seguridad ciudadana y el orden público y, con el incremento de sus unidades, se aumentó la capacidad de respuesta, disminuyendo el tiempo de reacción ante las demandas de la ciudadanía. Su uso se prolongó desde 1964 hasta 1976.

MOTOCICLETA SANGLAS 400

Fue la primera motocicleta usada por la Policía española en misiones de apoyo a unidades de orden público, con una dotación teórica compuesta por dos agentes de la Policía Armada. Fue famosa por su rápida penetración y agilidad de movimientos para colaborar con otras unidades en la disolución y control de manifestaciones. Se empleó desde 1962 hasta 1971.

RADIO-PATRULLA SEAT 124

Con este nuevo radio-patrulla llega, a principios de los años 70, un importante cambio en la imagen de la Policía española. Se abandona el tradicional color oscuro de los vehículos, y se incorpora este modelo más dinámico, de tonalidad más luminosa y de mejor detección por parte de los ciudadanos. Aumenta de forma importante el número de unidades y la presencia policial en las calles. Con él se abandona el concepto de orden público en favor de la prevención de la seguridad ciudadana. Se mantiene la misma dotación que en los anteriores vehículos radio-patrulla: un inspector del Cuerpo General de Policía y dos agentes de la Policía Armada.

RADIO-PATRULLA SEAT 131

Con este vehículo comienza otra importante etapa de modernización y avances técnicos. Con él se produce un gran despliegue de medios, lográndose una mejor y más rápida respuesta policial, aumentando su presencia en las calles e implantándose cada vez más el concepto de la prevención y la protección de la seguridad ciudadana. Además, con la modernización de las redes de telecomunicación en la Sala del 091, se consigue gran operatividad ante la creciente demanda de ayuda policial en las calles. Su uso se extiende desde 1977 hasta la llegada de los Citroën BX, en 1988

RADIO-PATRULLA TALBOT HORIZON

Su servicio comienza en 1982 y se mantiene hasta 1998. En la década de los 80, con este nuevo modelo, se abre una nueva etapa en la Policía. Además del referido cambio de la denominación corporativa de 1978, cambian los uniformes y el color de los vehículos. A lo largo de estos años se producen importantes novedades que marcarán nuevos tiempos para la Policía española, como la aprobación de la Ley Orgánica 2/86 de FFCCS. Con ella se unifican los dos cuerpos policiales existentes hasta entonces. El Talbot Horizon fue relevado principalmente por los Seat Toledo, los Citroën Xsara y los Peugeot 306.

SCOOTER PIAGGIO 250

Al final de la década de los 90, la Dirección General de la Policía comienza a diseñar una nueva reestructuración de los servicios, que después sería conocida como «Plan 2000, Policía de Proximidad». Es entonces cuando se adquiere un gran número de motocicletas tipo «scooter» para equipar un servicio de Policía de barrio, para favorecer la proximidad a comerciantes, colegios, ciudadanos, etc. La mayoría de estas unidades son Piaggio 250, con cambio automático por variador continuo, que las hace muy manejables y versátiles en el entorno urbano. Empezaron a usarse en 1999 y todavía hoy se pueden ver en servicio por su excelente resultado.

MOTOCICLETA SANGLAS-YAMAHA 400

Con ella se configuran las Unidades de Motos, integradas en las Brigadas de Seguridad Ciudadana, con la misión de garantizar la protección y prevención de la seguridad pública. Destacaba por su rapidez y agilidad en el tráfico urbano. La llegada de este modelo coincide con importantes cambios, ya que se crea el Cuerpo de Policía Nacional, con un importante cambio de imagen en sus vehículos y con un nuevo uniforme para sus agentes. Se mantuvo en servicio desde 1978 hasta 1989.

DODGE 3700 GT

Fabricado en la planta de montaje de Barreiros, en Madrid, se trata del vehiculo de representación por excelencia de la España de los años 70. Es un derivado del Dodge Dart y está relacionado con modelos de la marca Chrysler y Dodge, construidos en Argentina y en Estados Unidos. Era el vehículo más grande fabricado en España y buena parte de su producción iba destinada a nutrir los parques móviles de las diversas instituciones oficiales. El Dodge 3700 se hizo icónicamente famoso en diciembre de 1973, por ser este el modelo que transportaba al presidente del gobierno, el Almirante Luis Carrero Blanco, cuando un atentado terrorista acabó con su vida. Como curiosidad, el ejemplar conservado en el museo está totalmente blindado.

 

Texto: Luis Morcillo Velázquez Subinspector de la Policía Nacional Fotografías: Pedro Blazquez Revista Policía

 

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