XXII Quedada Nacional Club VW Golf en Gernika

Un año más, y ya van veintidós ocasiones, los socios, miembros y simpatizantes del Club VW Golf España nos reunimos para celebrar nuestra KDD nacional. Con el afán de abarcar todo el territorio nacional y dar cabida a más gente, cada año se realiza en un lugar distinto. En esta ocasión tocó en tierras vascas, más en concreto en Gernika-Lumo (Vizcaya).
El lugar escogido por parte de la organización fue el parking Astra, un espacio muy grande, muy cerca del centro —al cual se fue a pie— y rodeado de la historia viva de la ciudad: los búnkeres de la Guerra Civil, que se usaron durante los famosos bombardeos de la ciudad en aquella época.
A las 9:00 se abrieron las puertas del recinto, para uso exclusivo de la nacional, y hasta las 11:00 estuvieron llegando todos los asistentes. Más de 60 coches se colocaron expresamente para la ocasión y en un estado impecable, con modelos de VW Golf de todas sus generaciones en sus más de 50 años de historia. Toda la mañana estuvo amenizada por DJ Samuel Montes, socio, amigo y habitual colaborador del club.
Después del tan esperado encuentro de amigos, charlas interminables, anécdotas e historias de otros eventos, y tras la ya famosa foto de familia con nuestros coches, nos dirigimos caminando al centro de Gernika para comer todos juntos en el restaurante SASOIE. Allí, continuando con las charlas y anécdotas, de vez en cuando llevábamos algo a la boca, aprovechando la magnífica gastronomía vasca.

Y, cómo no, después de la comida y casi sin acabar los postres, comenzó el reparto de premios y obsequios por parte del club y de las empresas colaboradoras en el evento. Entre los asistentes se entregaron premios al mejor coche, al que viene de más lejos, al espíritu GOLF, y se realizó un sorteo en el que nadie se fue con las manos vacías: todos llevaron un grato recuerdo de lo bien que lo pasamos.
Después de la comida y sobremesa —esta última muy larga— seguimos con el plan del día. Estaba programada una ruta hasta San Juan de Gaztelugatxe, sitio muy cercano, sin ninguna complicación, y como en otras rutas que organiza el club no hubo ningún problema. Una vez allí, disfrutamos del impresionante lugar, famoso por mil motivos e inigualable por su enclave tan peculiar, como el montón de escalones que hay que recorrer para llegar a él.
La noche fue libre, como viene siendo habitual: muchos aprovecharon para volver a casa, otros para descansar del largo viaje del día, y los más valientes para disfrutar de la noche bilbaína.
La cosa no acaba aquí, ya que el domingo fue un día cargado de actividades para la gran mayoría y también para los pequeños. Quedamos a las 9:45 en la Torre Loizaga, visita obligada para todo amante del motor y de la historia.

El solo hecho de llegar al lugar, para todo aquel que disfrute de las rutas de montaña, ya merece la pena, pero la recompensa al llegar allí es inmensa: un castillo y un terreno repleto de naves llenas de coches. Y no coches cualquiera, ya que se trata de la mayor colección de Rolls-Royce del mundo. Ojo, que no por estar cerca de Bilbao me he tirado un farol: al contrario, es una realidad.
Coches en estado impecable, desde el más nuevo al más antiguo, con una historia y en un lugar que lo hacen inigualable. La visita se pasa volando y hay modelos que te quedarías horas y horas admirando, ya que son coches mimados hasta el último detalle y con una historia detrás que sorprende hasta al más incrédulo. El guía que nos explicó todo necesitaría una semana para contar todo lo que sabe; de 10, se portó de maravilla con nosotros. Después de acabar, te entran unas ganas locas de volver a verlo y detenerte en cada uno de los coches.
Y después de la visita, y antes de comer, para los más "quemadillos" hubo una competición en un circuito de karts al aire libre que pillaba de camino, karting de Gueñes, Ocio kart. En el circuito cada participante demostró sus dotes de manejo, aceleración y frenada para quedar primero. SIEMPRE hay alguien que corre más y queda primero, pero la realidad es que ganamos todos de lo bien que lo pasamos y lo mucho que disfrutamos de la carrera.

Ya como colofón y fin del evento, una comida dominical con los valientes que se quedaron los dos días. Esta vez tocó en Llodio-Landio, Asador Toki-on, por cercanía y fácil acceso a la autovía para regresar a casa. Fue el lugar elegido por la organización para comer y, seguido, despedirnos hasta la próxima nacional o evento que realice el club, que son unos cuantos a lo largo del año por toda la geografía nacional.
Agradecer a Luis, como cabeza de toda la organización, a Kevin y Antia, que desde A Coruña y al frente de VW Galicia han ayudado muchísimo a la realización del evento y, cómo no, a todos los participantes que sin ellos esto sería imposible.
De todo el fin de semana, lo mejor fue volver a juntarnos, disfrutar de dos días espectaculares, vivir actividades interesantísimas, con un tiempo que acompañó de principio a fin, y, sobre todo, quedarnos con las ganas de repetir el año que viene.
Nos vemos en la XXIII KDD NACIONAL 2026.
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