En la actualidad, ocurre a veces que la historia se encuentra indefensa y vulnerable a la manipulación, porque a alguien no le gusta lo que quedó escrito, a lo que una respuesta cabal sería espetarle la imposibilidad de transformar el pasado. Todo esto incardina el final feliz con que termina este artículo, que hace exultantes la fantasía e ilusión de los más pequeños, los más inocentes, como son los Reyes Magos de Oriente, la Estrella, el Heraldo, el Mago, los pajes, los beduinos…, los caramelos y los juguetes.

La resurrección de la automoción: vehículos abandonados, envueltos en historias desconocidas y bajo el polvo de una nave, con maleza y roedores incluido, la vegetación de un corral, o la intemperie de cualquier explanada; y que, a veces encuentran, por casualidad u olfato, en valedores como Alfonso Chaves, fonda que les da cobijo y galeno que los revive, creándose así, en torno a los vehículos, gran complicidad y oferta cultural que luego todos los aficionados podemos disfrutar.

Hola, soy Jaime León de Tarragona (“Layon” para los amigos), y os voy a contar un poquito la historia de mi R8 alias Willy Way. Desde niño siempre quise tener este coche, me llamaba la atención por su personalidad, lo veía en carreras de mi pueblo de autocross y me encantaba. Llevaba mucho tiempo detrás de uno pero no me convencían porque ya estaban terminados y yo lo quería hacer a mi gusto desde 0, no sabía dónde me metía…

En la línea de los llamados clásicos populares, el Renault 4 es un destacado emblema automovilístico de la industria gala, reconocido mundialmente, pues supo hacerse un sitio durante 31 años (1961-1992) como un conceptual utilitario, no solo para uso familiar sino también como vehículo multiuso dentro de sus capacidades (comercial, agrícola, reparto, etc). El Renault 4 (conocido popularmente como Cuatro L, Cuatro latas, Renoleta, Chivoleta, R4, 4Lobbo y seguro que alguno más que se me escapa) es un utilitario producido por el el equipo de diseño capitaneado por Robert Barthaud, que realizó un esfuerzo considerable, tanto en su mecánica (recordemos su novedosa tracción delantera, suspensión y refrigeración) como en su diseño y por supuesto un precio asequible, compitiendo con otro monstruo entre los populares de la época como lo era el Citroën 2CV.

El pasado domingo 13 de noviembre, se llevaron a cabo las sextas Jornadas de restauración ciudad de Huesca, organizadas por el Huesca Club de Vehículos Históricos.

“Fue mi primer coche y se lo compré con mi primer préstamo (500.000 pts) en 1996 a un antiguo futbolista de primera división. Mi flamante escarabajo y yo hicimos juntos nuestros primeros viajes, llevé a mi hermana y a mis mejores amigos el día de su boda, y solamente nos separamos cuando me marché a trabajar a Inglaterra, fue entonces cuando lo dejé bien tapado en una garaje en Burgos en el año 2.000 con la promesa de que algún día lo restauraría”

Os cuento mi historia: esta furgoneta, Citroen ak Dyane, estaba ya en trámites para desguace. La recuperé y estuvo parada un mes sin hacerle nada.

Encontramos este camión en un pueblo cerca de Salamanca, arrimado a una pared de una antigua fábrica de cereales. Un Pegaso del año 77, modelo 1098 / L, denominado Supercomet y en el hemos realizado por partes iguales, un trabajo de restauración y de fabricación, dando lugar a un nuevo vehículo.

"Eduardo Romero, siempre al volante"

Hace unos días, recibimos en la redacción de Autofoto una llamada de un aficionado muy interesado en rendirle homenaje a su fallecido padre, taxista de profesión. Este aficionado a los coches clásicos había encontrado a través de nuestra revista un Plymouth idéntico al que condujo su padre en sus últimos años de vida. La historia era emotiva, y se trataba nada más y nada menos de nuestro paisano Antonio Romero, conocido mundialmente como miembro de Los del Río. No tardamos en acordar un encuentro. 

He tenido la suerte de heredar este SEAT 1500 BIFARO de mi padre, y desde hace unos años me ocupo de él.

Página 2 de 3

Banner Mi Clasico Zalba Caldu Correduria Seguros Zaragoza v2.gif