Un coche familiar de los años 80 con un estilo llamativo diseñado por el carrocero italiano Bertone, del que se produjeron más de 2,3 millones de unidades, el BX fue un gran éxito comercial y contribuyó al crecimiento de Citroën en el segmento de la clase media-alta entre 1982 y 1994.

El 16 de septiembre de 1982, una caja de madera suspendida del primer piso de la Torre Eiffel iniciaba un lento descenso hacia la base del monumento. Por fuera, sólo un mensaje: “Aquí está el nuevo Citroën”. Una semana después, se desvelaba el misterio: el Citroën BX se presentaba a la prensa en medio de un espectáculo de luces y pirotecnia anticipo de una brillante carrera comercial, en la que se matricularon más de 2.300.000 unidades en todo el mundo. Destacó por el confort y el excelente comportamiento en carretera que le proporcionaba la suspensión hidroneumática, exclusiva de la marca, y por sus versiones de altas prestaciones, como el BX GTi 16 V, que podía alcanzar los 220 Km/h. De las líneas del Centro de Producción de Vigo salieron más de 222.300 unidades entre 1983 y 1992.

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